10 cosas sobre viajar a Polinesia Francesa que te sorprenderán

by Ale Werner
Viajar a Polinesia Francesa - Moorea

Cuando hablamos de viajar a Polinesia Francesa automáticamente pensamos en playas de agua turquesa completamente cristalina, cabañas sobre el agua (overwater bungalows) y una canoa paseando por hermosos paisajes y lagunas naturales. La verdad es que visitar Polinesia Francesa es mucho más que eso y realmente sorprende a todos quienes pueden llegar hasta este lugar en mitad del océano pacífico.

Aquí te contamos 10 datos que te harán querer tomar un avión de inmediato y aterrizar en el paraíso de Polinesia Francesa.

1. Polinesia Francesa es un país formado de muchas islas

A todos nos suenan las islas de Tahiti y Bora Bora cuando pensamos en Polinesia Francesa. Incluso, muchas personas creen que el país se llama “Tahiti” y se refieren a él como tal, cuando esta es solo una de las muchas islas que conforman el territorio. La Polinesia Francesa esta formada, de hecho, por 118 islas únicas y diversas, repartidas en más de 2.000 kilómetros cuadrados en mitad del Océano Pacífico Sur. Averigua más en wikipedia aquí.

La Polinesia Francesa y sus islas se dividen en 5 grupos de archipiélagos: de la Sociedad, Austral, Gambier, Islas Marquesas y Tuamotu:

El archipiélago de la Sociedad

Es el más populares entre aquellos que viajan a la Polinesia Francesa. Incluye la hermosa isla de Bora Bora, conocida como destino de lunas de miel; la isla de Moorea, con una enorme montaña en su centro y por supuesto, la isla/capital del país, Tahití. Además otras menos conocidas como Raiatea, Tahaa, Huahine y las islas de Barlovento.

Moorea desde el cielo

Islas Australes

Son las islas más al sur del territorio, y está compuesto por 5 islas habitadas y un montón de islotes. Es por lejos el menos visitado pues aún es un poco difícil acceder a él y no han llegado los grandes resorts y hoteles que muchos turistas están buscando.

Islas Gambier

Aquí solo una isla está habitada, Mangareva. Sin embargo hay muchas otras que pueden verse en tours por el día o paseando en bote. Es un conjunto de islotes volcánicos e islotes de coral, con su propio idioma, cultura e historia.

Islas Marquesas

Son las islas más al norte del archipiélago de Polinesia Francesa, muy populares por los Tiki, estatuas que representan figuras femeninas y masculinas.  

Tuamotu

Luego del archipiélago de la sociedad, las Islas Tuamotu son las más populares para los visitantes. Los últimos años muchas de ellas han atraído gran cantidad de personas pues no están tan explotadas y nuevos resorts han abierto sus puertas y comodidades a quienes deciden visitar Polinesia Francesa. Está constituido por 76 atolones, entre los que suenan Rangoria, Manihu, Fakarava, Tikehau, entre otros.

El atolón Tikehau. Lejos el mar, cerca la laguna natural

2. Hay mucho más que ver además de Bora Bora

Como te comentábamos, la Polinesia Francesa está formada de más de 100 islas repartidas en mitad del océano pacífico. A pesar de lo que muchos piensan, la gran conectividad que se ha logrado los últimos años ha hecho posible llegar mucho más allá de las islas de Tahiti, Moorea y Bora Bora.

Antiguamente, y cuando aún no se realizaban vuelos entre islas con frecuencia, los viajeros llegaban al aeropuerto internacional en Papeete y cruzaban en avionetas o ferries a las islas cercanas de Moorea y Bora Bora. Sin embargo, hoy en día se realizan constantes vuelos hasta varias veces por semana al resto de las islas y archipiélagos, por lo que es posible llegar mucho más allá y adentrarse realmente en la cultura y paisajes de este hermoso territorio al viajar a Polinesia Francesa.

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Viajar a Polinesia Francesa nunca había sido tan fácil y está en los viajeros el tomar un poco de coraje para llegar más allá a islas que pueden no estar tan desarrolladas, pero que sí tienen maravillosos resorts y paisajes sacados de una postal.

3. Los paisajes y formas de las islas son muy distintos y diversos

Extensas playas de arena blanca y cientos de palmeras no son lo único que encontrarás en las paradisíacas islas de Polinesia Francesa. Hay mucho más que ver y hacer. Si te fijas bien, cada una de las islas es distinta a la anterior, aunque a primera vista se vean parecidas.

Grandes senderos por altísimas montañas que antiguamente fueron volcanes, urbanizadas ciudades (sobre todo en la isla de Tahiti), pequeños pueblos con solo una calle donde todas las familias se conocen, lagunas de agua cristalina, enormes cascadas y maravillosas selvas tropicales. Esto y más puedes encontrar en las islas.

Algunas islas como Moorea son volcánicas, con un gran cono montañoso al centro que baja hasta la costa rodeada por una laguna formada naturalmente gracias al arrecife de coral que detiene el mar a varios centros de metros de la orilla. Otras, como Rangiroa, son enormes atolones de arena y coral que rodean una laguna natural conectada por estrechos pasajes con el inmenso océano a su alrededor.

Hay islas con arena blanca como Bora Bora, otras de arena negra como Tahiti. Algunas poseen escasa vegetación como Tikehau y otras enormes selvas tropicales como Moorea. En algunas encuentras cascadas, en otras solo playas.

Opciones hay para todos los gustos, solo es cosa de averiguar antes de viajar a la Polinesia Francesa y elegir bien a cuales de estos paraísos irás.

4. Como bien indica su nombre, es un territorio francés y todo es francés.

Desde el idioma (que oficialmente es el francés aunque los nativos mantienen sus lenguas) hasta la gastronomía, viajar a Polinesia Francesa es como ir a Francia pero en una isla de agua turquesa.

A pesar de que no se considera como un país propiamente tal, si no una Colectividad de Ultramar de Francia, sí tiene su propio poder legislativo y leyes específicas para el territorio. Muchos expresan el deseo de independizarse, sin embargo el amparo de Francia a este territorio es visto como algo muy positivo por la mayoría de la población.

La moneda utilizada es el Franco Francés, y te sorprenderá saber que aunque muchos aceptan los Euros, el dólar no es realmente aceptado en las islas.

Lo que más sorprende al visitar el lugar es la enorme cantidad de turistas franceses, que superan enormemente a los del resto del mundo. A pesar de la lejanía con Europa, los franceses se sienten como “en casa” al llegar a las islas. Hablan su idioma, mantienen sus gustos gastronómicos y pueden quedarse sin problemas el tiempo que deseen.

Sin embargo… su cultura local se mantiene.

A pesar de lo anterior, los locales se han encargado de mantener su cultura ancestral y mantener vivas sus tradiciones, sus bailes y sus raíces en general. No es extraño ver a los locales vestidos con pareos y enormes cintillos de flores en la cabeza. Así también hay muchos hoteles y restaurantes que ofrecen shows de música y baile polinésicos.

5. Hay mucho que hacer además de relajarse en sus hermosas lagunas de agua turquesa

Dada la enorme diversidad de las islas, son también muchas las actividades que se puede hacer en la polinesia francesa. Desde cruceros al atardecer por las lagunas de agua cristalina hasta paseos en moto por las montañas, las opciones son infinitas. Algunas de nuestras favoritas y que no te puedes perder son:

Nadar con tiburones y mantarrayas al viajar a Polinesia Francesa:  

Aunque habitualmente estamos en contra de toda actividad que implique un “cautiverio de animales” o que altere la naturaleza de éstos, no podemos dejar de recomendar tomar un tour que vaya a ver las mantarrayas y tiburones de cerca si vas a viajar a Polinesia Francesa. Sí, los alimentan para que se queden cerca de los botes… y sí, no es lo más ético… pero al mismo tiempo es una experiencia única que no podrás repetir en otros lugares. Además, los guías no interfieren realmente con su nado, no los sacan del agua ni los molestan, por lo que la verdad no sentimos un abuso real como es el caso de otros.

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Vimos esta actividad en Moorea y Bora Bora, ambas muy similares por lo que no es necesario repetirla en ambos lugares.

En este post te contamos sobre snorkel y buceo responsable. Además, en este otro encuentra información sobre como evitar el maltrato animal al viajar.

Bucear en los pasos y arrecifes:

No puedes dejar de ver lo que ocurre debajo del agua. Sobre todo en las Tuamotu, que aún no están muy explotadas por el turismo, es increíble la cantidad de peces, tiburones, mantarrayas y vida marina en general que se puede ver. Incluso haciendo snorkel alrededor de los hoteles (si no te atreves a ponerte un tanque y bajar varios metros bajo el horizonte) te encontrarás con enorme cantidad de animales acuáticos.

Hacer por lo menos un tour por los pequeños islotes alrededor de un atolón:

Muchos cometen el error de encerrarse en su hotel y no conocer los alrededores de la isla en que estén. Muchas veces llegar un poco más lejos al viajar a Polinesia Francesa significará ver los paisajes de postal que imaginabas cuando estabas planificando este viaje.

Arrendar una moto o hacer un tour en moto por Moorea o Tahiti.

Las islas volcánicas de la Polinesia Francesa son ideales para recorrer en moto, ya sea que lo hagas en un tour o arriendes una de forma independiente.

Si tienes licencia, puedes arrendar tu propia moto y salir de paseo. Piérdete por los caminos de la isla en que te encuentres y disfruta de los hermosos paisajes que seguro encontrarás. Ten en cuenta que te pedirán una licencia de moto para arrendar, sin excepciones (las de auto no sirven). Si no la tienes, no pierdas el tiempo intentando.

Si prefieres algo más guiado o no tienes licencia, puedes tomar uno de los múltiples tours que recorren los senderos, costas y montañas de las islas. Vimos de éstos en Moorea y en Papeete.

6. Si llueve durante tu viaje a Polinesia Francesa, ¡entonces prepárate para el diluvio!

Escapar de la lluvia en la Polinesia Francesa es prácticamente imposible, aunque sí hay meses en que ésta disminuye considerablemente. Si quieres evitar los constantes diluvios, entonces planea tus vacaciones a Tahití durante los meses de mayo a octubre. Son temporada alta, pero podrás evitar la temporada de lluvias. Además, la lluvia viene acompañada en este lugar de altísimas temperaturas, por lo que también te ahorrarás un par de grados de calor.

Si te toca lluvia, ¡no te asustes!. Esta suele durar solo un par de horas o incluso de minutos y da paso a un maravilloso sol, aunque luego vuelva a llover. Son lo que se conoce como “tormentas tropicales” y es que estás en mitad de un océano, la probabilidad de que llegue una nube cargada sobre tu cabeza es altísima. Escóndete bajo una palmera o bajo un techo y espera a que pase o disminuya la intensidad, ya verás que no es nada terrible ni te impedirá disfrutar.

7. Los precios son altísimos, pero lo valen. Sobre todo si buscas unas vacaciones de ensueño.

Es sabido que Tahití no es el destino más barato del mundo. Sin embargo, no es posible siquiera imaginar los altísimos precios hasta que aterrizas. Si planeas quedarte en resorts en cualquiera de las islas populares, especialmente en Bora Bora, asegúrate de tener un gran presupuesto. Solo las estadías son carísimas aunque elijas habitaciones en cabañas normales, por lo que considera un presupuesto aparte para alimentación, actividades que quieras realizar y compras (si te dan ganas de llevar algún recuerdo a casa). Como ejemplo, una Piña Colada en un hotel de Bora Bora puede llegar a costar 20 dólares y una copa de vino 10 dólares. Una comida para dos personas, sin considerar bebidas, podría costar fácilmente 100 dólares.

Consejos para reducir costos al viajar a Polinesia Francesa:

Si tu presupuesto no es ilimitado, hay muchas maneras en que puede reducir costos al viajar a la Polinesia Francesa. Algunos son:

  • Visita las islas más pequeñas y menos turísticas: Alejándote un poco de la masa de turistas al visitar Polinesia Francesa encontrarás mejores precios, incluso resorts igual de buenos pero más accesibles en cuanto a precio. Sin embargo, considera también los costos de traslado a estos lugares antes de tomar una decisión. Por ejemplo, una noche en un bungalow sobre el agua en Bora Bora puede llegar a costar el doble que en uno en Tikehau.
  • Elige comer en los pueblos y no en los hoteles o resorts: Te sorprenderá como los precios bajarán automáticamente a algo mucho más aceptable y fácil para tu billetera. Recorre los pueblos y pregunta a los locales por hospedajes o pequeños restaurantes locales donde disfrutar de una rica comida sin pagar de más.
  • Aloja en pensiones: Muchas familias han abierto las puertas de sus casas a los turistas y te recibirán con brazos abiertos a un precio mucho menor que un hotel. Esta es una excelente opción para aquellos que no les importa quedarse en lugares de menor calidad y, al mismo tiempo, tiene la gran ventaja de poder vivir con una familia local y conocer de cerca su verdadera cultura.
  • Aléjate de las tiendas y lleva todo lo necesario desde tu casa: ¿Bloqueador?, ¿Trajes de Baño?, ¿Gorro para el sol?… Te aseguramos que cualquier cosa que compres en las islas al viajar a Polinesia Francesa será el doble de costosa que en tu país. Mejor lleva todo de casa y aléjate de las tiendas…
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8. Los collares y cintillos de flores son realmente utilizados por la gente de las islas

Si pensabas que los collares de flores y enormes cintillos o binchas eran solo para las fotos de redes sociales y de los folletos turísticos, estás muy equivocado. La verdad es que estos accesorios son realmente usados tanto por hombres como por mujeres locales, y podrás ver a muchos caminando por las calles y haciendo su vida normal con estos accesorios como quien se hace una coleta en el cabello.

Si quieres conseguir un cintillo o bincha para ti te costará caro. Algunos hoteles llegan a cobrar más de 100 dólares por hacerte uno, pero siempre puedes preguntar en los pueblos y alguna señora amable podría venderte uno por un precio menor.

Los collares son otra historia. A cualquier isla que llegues al visitar Polinesia Francesa te recibirán con uno, aunque sea pequeño, hecho de flores o de conchitas de mar. Esta es una tradición y una señal de respeto y amistad hacia el recién llegado.

9. Viajar a polinesia francesa no es solo para lunas de miel.

Con sus exclusivos resorts e increíbles bungalows sobre el agua, las islas de Polinesia Francesa son sin duda uno de los destinos de luna de miel más cotizados del mundo. Pero si tienes la impresión de que necesitas un anillo en el dedo antes de tomarte unas vacaciones aquí, estás muy equivocado. En realidad, hay muchas cosas que hacer en las islas que no involucran masajes para parejas, cruceros privados al atardecer o cenas junto al mar a la luz de las velas.

Ya sea que decidas viajar solo o con amigos, encontrarás una gran cantidad de actividades que realizar tanto sobre la tierra como en el agua. Puedes hacer snorkel o buceo con tiburones y mantarrayas; conducir una moto de agua por las lagunas de agua turquesa, bucear mientras observas la enorme variedad de vida submarina en polinesia, pasear en un kayak por la laguna o remar en un stand up paddle.

10. Las perlas negras son las estrellas de la Polinesia Francesa.

Algo que no podrás dejar de ver por todas partes son tiendas vendiendo joyas con perlas negras. Estas son la verdadera estrella de la Polinesia Francesa y se dice que no puedes volver a casa sin una en el bolsillo. Y es que hay de todos los precios, tamaños y colores; no existen dos perlas negras iguales.

Ahora, si crees que abriendo almejas que encuentres bajo tu bungalow te vas a topar con una perla, estás muy equivocado. Es casi imposible toparse con una natural, y se dice que tendrías que abrir unas 15.000 conchas para dar con una que difícilmente será de buena calidad. En realidad las perlas se cultivan verdaderas granjas de almejas locales, donde a las conchas se les inserta una pequeña bolita de nácar apostando por que sobreviva y forme a su alrededor una perla en un periodo que puede durar varios años. No se puede saber cual será la calidad de la perla hasta que se abra la concha, por lo que siempre es una sorpresa.

Una curiosidad: Las perlas no son realmente negras, si no que son de colores grises e incluso con tonalidades berenjenas, azul e incluso doradas.

Bonus: ¡Moana de Motonui definitivamente era de polinesia!

¿Te gustan las películas de princesas? Pues de seguro viste Moana, una de las últimas de Disney que trata de una niña isleña que sale en búsqueda de la isla de Tefiti para devolverle su corazón perdido… Bueno, Moana vivía en Polinesia, por lo que ver esa película te hará una buena idea de los paisajes que encontrarás en este paraíso en medio del océano pacífico.

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